Cada quien crece con nociones muy distintas de lo que es el bien y el mal, de lo que es agradable y lo que no, de lo que sabe rico y lo que no a pesar de coexistir dentro del mismo ámbito social. No hablo de que entre el vecino de enfrente y yo existen discrepancias monumentales en cuanto a un determinado tema porque no sería raro que fuera así. Me refiero, sí, a diferencias importantes dentro de los que integran mi familia.
Quizá sea el ego de cada quien, en esta vida, el que interactúa siempre, mientras que la consciencia permanece callada, aletargada y dormida desde el nacimiento hasta la tumba. Somos egos dando tumbos contra otros egos, generando conflictos globales, polución, destrucción, odio… a veces amor. Es precisamente el ego el que no nos permite aceptar, de buena manera, un problema y enfrentarlo, si no, al contrario, renegar y evadirlo. Letal Yo-ísmo… yo fui ofendido, yo opino, yo digo, yo hago, yo, yo, yo. Quizá por eso a mi hermano le cueste trabajo aceptar consejos de mi papá y a mi papá aplicarse esos consejos y aceptar la critica de mi hermano. Quizá no.
Cuantos problemas se pueden evitar agarrando al ego de los huevos y haciendo que se calle. Dejando que aflore la verdadera esencia, que salga y vea la luz y se alimente. Eso intento pero… ¿porque yo sí y los demás no?.

No comments yet
Feed de los comentarios de este artículo