El resumen de los días que han pasado puede ser siempre el mismo y aplicable a cualquier época de la vida. Generalizaciones que, al igual que los horóscopos, se pueden emplear para cualquier individuo dentro de un grupo social determinado. Así, las generalidades de mi vida y de muchos se pueden enunciar así: ‘hay mucho trabajo y poca paga’, ‘hay cero trabajo y cero oportunidades’, ‘los ricos siempre son más ricos y los pobres más pobres’ ó ‘el que hace el mal le va mejor que al que no’, ‘cuando crees que las cosas no pueden ir peor seguro algo pasa que te demuestra lo contrario’.

Estos y otros argumentos al estilo ley de Murphy que parecen una broma cruel están al parecer constantemente acechando hasta al más optimista de manera que ninguno se escapa de vivirlos en carne propia. Ironías de la vida.

Justo ayer me preguntaba mi mamá por teléfono cómo estábamos… No tardé en darme cuenta que estaba sonando como noticiero nocturno, lleno de tragedias. Sólo hablé de lo malo, en tono de resignación, en tono lastimero y patético como buscando un consuelo inútil e inmerecido, una palabra, un consejo… ahora me avergüenzo. Lo malo pasa, es cierto sí, pero lo bueno también pasa y en la misma proporción, los dos por igual pero hemos crecido y madurado las mentes y el cuerpo para esperar lo malo. Las devaluaciones, los políticos corruptos, las infidelidades, la mala suerte en el fútbol, la calvicie, la delincuencia, el pop chafa de la Britney, la visión pobre de la vida que tenemos, Bush y Roberto Madrazo, el tráfico… son parte de la vida, pero no son la única parte. La vida es multidimensional, vamos tiene muchos niveles, pero fuimos enseñados para vivir uno solo (aparte de que somos huevones para pensar); así que aquí escribo muchos aspectos de mi vida en particular que son buenos y que siempre doy por sentado al grado de que casi no los noto.

De mi vida me gusta estar vivo, escuchar, sentir, oír, hablar y ver. Me gusta tener salud. Me gusta sentirme feliz cuando hago algo bien y cuando me doy cuenta que hago algo mal. Me gusta el café en las mañanas y que sea un cliché. Me gustan los días despejados en que se ven los cerros limpios y llenos de color y también los días nublados y lluviosos y fríos. Me gustan los domingos y los disfruto más en la mañana. Me gusta la música que me gusta y trato de disfrutar la que no. Me gusta darme cuenta de que el dolor y el sufrimiento es solo una concepción, valores que pueden anularse. Me gusta la época en la que estoy, la increíble cantidad de información que esta al alcance de cualquiera. Me gusta sorprenderme. Me gusta tener memoria y recordar. Me gusta soñar. Me gusta darme cuenta que son tantas las cosas que me gustan que por mucho superan a las que no. Las personas que me rodean.

De mi vida me gusta Adriana, su fuerza, paciencia e integridad, su lealtad. Su cabello en la mañana y su risa, su buen humor. Me gustan sus ojos y sus labios y su rostro en sí. Me gusta cuando se mueve y cuando está quieta, me gusta consentirla y cuidarla y sentir que me necesita y me quiere. Me gusta que sin importar las diferencias seguimos juntos después de 2974 días; me gusta darme cuenta de que me gusta y la amo tanto o más que antes. Me gusta amarla. Me gusta estar con ella, su compañía, su consejo, sus palabras de aliento cuando decaigo, sus llamadas de atención cuando estoy fallando en algo.

De mi vida me gusta mi Daniela, el vasto universo de posibilidades que se tienden delante de ella. Su risa en todas sus modalidades: por cosquillas, por imitarnos, por perseguir a Frida… Me gusta cuando llora porque sé que nos necesita, me gusta cuando aprende una nueva palabra y se sorprende, cuando escucho la extensa lista de otras palabras que ya sabe. Cuando se levanta en las mañana de sábado o domingo pidiendo su leshita. Cuando la veo caminar y correr me sorprende lo rápido que ha crecido, lo rápido que pasa el tiempo. Me gusta tratar de poner en una burda lista las cosas que me gustan de ella y no poder. Me gusta su mirada feliz y pícara. Me gusta cuidarla, que dependa de nosotros, me gusta cambiarla y darle de comer y bañarla. Me emociona llegar a la casa para verlas, para ayudar a Adriana…

Hay muchas cosas, es casi imposible. Gracias a la vida que me ha dado tanto.