Con este frío la gente parece zombi, sin cuello, hombros apuntando al cielo y caminando todos tiesos. Yo también. Las manos las tengo congeladas y la piel partida. Los dedos de los pies ni se diga, temo doblarlos y que se quiebren adentro del zapato. A parte del frío de 2 grados que hace en la ciudad y en general en todo el país, a la gente lo otro que le preocupa es el aumento en los precios de practicamente todo y yo me incluyo con esa gente. Ya veremos como le hacemos. Llegará un momento en que no habrá como hacerle y entonces la economía se colapse y venga otra crisis, una de esas fuertes como en Argentina…

Mis vacaciones pasaron volando pero las disfruté. Claro que la vida siempre se encarga de ponerte en situaciones en que llevas siempre las de perder y terminas peleado con algo o alguien. Debo ser más paciente y menos importante, más paciente y menos importante. Es que este tumor enorme que crece y crece y abarca todo mi cuerpo no me deja ver, por eso cometo tantos errores. Maldito ego. Estoy en camino de conseguir una aguja para pincharlo como globo al cabrón. Quisiera ser un camarón que se duerma porque ya sabemos lo que a ellos les pasa. Así no tendría problema con nada, fluiría con la corriente y podría enfocar mejor los problemas cotidianos.

Enero empieza frío, frío pero ya irá calentando en lo que el año agarra su ritmo.